Laura Ramírez/ Ciudad de México.- El palacio de Bellas Artes fue el escenario del homenaje oficial a Carlos Fuentes, quien fue despedido por políticos, artistas, escritores y sus asiduos lectores, en medio de una atronadora ovación, que lo recibió a las puertas del máximo recinto cultural del país.
Hasta ahí llegó el presidente Felipe Calderón Hinojosa para encabezar la ceremonia luctuosa, en la que aseguró que Carlos Fuentes estará siempre en el alma de México y que murió “para ser amado más”.
Ataviado de riguroso negro y acompañado por su esposa, Margarita Zavala, el jefe del Ejecutivo hizo un reconocimiento a la trayectoria de uno de los escritores mexicanos más prolíficos y más reconocidos en el ámbito internacional.
Frente a la esposa del ensayista, su hija, familiares, amigos y personajes del ámbito intelectual, Calderón Hinojosa dijo que esta fue una ocasión triste pero también una oportunidad para rendir homenaje a uno de los más grandes escritores mexicanos de todos los tiempos, quizá, el más reconocido y el más admirado en el siglo XXI.
“Ni su pensamiento, ni sus libros, ni su crítica, morirán jamás. Carlos Fuentes vivirá en sus obras, en su palabra, en varias generaciones de mexicanos. Carlos Fuentes ha muerto, para ser amado más. Descanse en paz”, dijo.
Junto al ataúd de madera cubierto con la bandera mexicana donde reposaron los restos mortales del creador de La Región más Transparente, hizo remembranza de sus obras fundamentales.
Y recordó Aura, que sufrió el intento de censura de su correligionario panista, Carlos Abascal Carranza, la que, aseveró, “nos develó el misterio y la belleza del amor, de la fantasía y del erotismo”.
Luego, leyó un largo fragmento del ensayo En Esto Creo, precisamente el capítulo dedicado a la muerte. Ahí, Calderón rememoró un pasaje emblemático de la esa obra: “Enemiga y, más que enemiga, rival, cuando nos arrebata a un ser amado. Qué injusta, qué maldita, qué cabrona es la muerte que no nos mata a nosotros, sino a los que amamos”.
Posteriormente, el presidente hizo la primera guardia de honor junto al féretro, a donde se le sumaron su esposa, la señora Margarita Zavala, la hermana del escritor, Amalia Fuentes; el jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard y su esposa Rosalinda Bueso; así como el secretario de Educación Pública, José Ángel Córdova Villalobos y la titular de Conaculta, Consuelo Sáizar.
Sáizar dijo en su oportunidad que Carlos Fuentes amplió las fronteras de nuestro idioma y “luminosos como su prosa, sus libros forman parte del paisaje cultural de México”.
Asimismo, hizo un recuento de las condolencias expresadas por escritores de diverso cuño en las redes sociales, como Jorge Volpi, José Emilio Pacheco y Juan Villoro.
El funeral tuvo un momento emotivo cuando el chelista Carlos Prieto interpretó la suite fúnebre Sarabande, de Johann Sebastian Bach.
Federico Reyes Heroles retomó frases de célebres del escritor fallecido y acotó que “la cultura o es universal o no es cultura; es folclore”.
Al acto luctuoso acudieron también personalidades como Pilar del Río, viuda y traductora de José Saramago; los escritores Raúl Padilla, Laura Esquivel, Felipe Garrido, Adolfo Castañón y Elena Poniatowska.
También la titular de la dirección de publicaciones del Conaculta, Laura Emilia Pacheco y la senadora María Rojo, así como el diputado Porfirio Muñoz Ledo.
Y una atronadora ovación despidió a Carlos Fuentes





