Si el apoyo de Fox a Josefina significa que él hará campaña con ella, debe preocuparse el PRI, pues Vicente es un candidato presidencial inigualable, que lo sacó del poder y aunque ahora no lo sea, usaría todo su desparpajo y experiencia para hacer triunfar a su candidata.
Pero si el encuentro Josefina-Vicente fue sólo para la foto y tratar de borrar la mala imagen que él dejó al decir que ella ganaría la Presidencia sólo con un milagro, como quieren hacerlo ver el tricolor y sus propagandistas; no veremos la reedición del año 2000 cuando las tepocatas y víboras chirrioneras cavaron la tumba de la dictadura perfecta.
Un vistazo a las campañas revela que están planas, sin propuestas fuertes. Peña se dedica a administrar su presunta ventaja en las encuestas y a sabotear, mediante sus plumíferos, a Josefina, quien al parecer– aún no se decide a una campaña con todas las de ley, mientras López, desesperado, lanza mentiras y promesas para ganar votos.
El PRI insiste en que las encuestas apuntan adelante a su gallo; el PAN como que se amedrenta, y más si dicen que Josefina lleva empate técnico con el Peje; lo que halaga a los partidarios de éste. Le faltan propuestas certeras a ella para subir, que Enrique tampoco tiene, y Amlo prodiga un amor que cada día sorprende a menos incautos, que disminuyen a su vez.
En una de sus reuniones más provechosas, Peña dijo que “escuchando a la sociedad es como queremos gobernar y servirle al país”, cuando firmó su compromiso 35 para hacer crecer a México entre el 5 y el 6% del PIB, ante representantes empresariales, en el piso 51 de la Torre Mayor, el lunes 23 de abril.
Mas lo real es que él no desea escuchar a la sociedad, pues rechaza toda invitación a reuniones donde puedan interpelarlo y hacerlo trastabillar, cual le ocurrió en Guadalajara. Universidades privadas, como la Ibero; el Politécnico Nacional y programas de Tv se quedaron con ganas de dialogar con él.
Quedó claro que tampoco acepta participar en debates con los candidatos, fuera de los dos que organizará el IFE; donde el PRI presume que aceptó acudir sin acordeón ni teleprompter, porque Enrique irá protegido con un apuntador, manejado por sus mejores asesores y, desde luego, está en todo su derecho de hacerlo.
Empero da la impresión de que teme salirse del scrip y derrapar; por eso tampoco acepta entrevistas de banqueta y, en general se les veda acercársele a los medios informativos.
El arrepentido Andrés Manuel por su parte, ya no sabe cómo borrar los berrinches con que ofendió seriamente a los mexicanos: primero dijo que promovió el plantón Zócalo-Reforma para evitar que se derramara sangre; cuando él mismo soliviantó a sus partidarios a protestaran airadamente porque no obtuvo el triunfo electoral que lo hiciera Presidente.
Ya salió con que los videos que exhibieron a Bejarano y otros perredistas (Carlos Imaz y Ramón Sosamontes) recibiendo toneladas de dólares por la extorsión a Carlos Ahumada, y a su tesorero del DF, Gustavo Ponce jugando el dinero del pueblo en Las Vegas, fueron envidos por Salinas de Gortari a la televisión.
Desea negar los actos de corrupción de su gente cercana (es más, Bejarano dijo que Amlo sabía todo) aludiendo a la forma como fueron conocidos, no a la culpabilidad en sí de los mismos, en una de sus clásicas maniobras para engañar a la opinión pública.
Los estrategas de Josefina, a su vez, parecen haber desperdiciado las obras inconclusas de Peña en el Estado de México, para bajarlo de su campaña de “Yo sé cumplir”.
Prometieron exhibir 17 videos de esos compromisos fallidos; y los priístas les comieron el mandado, al echarles a perder la denuncia in situ de una sola de esas promesas vanas, que los panegiristas del tricolor minimizaron hábilmente como un pobre sainete panista.
Las campanadas que habría dado Josefina al exhibir a Peña con una por una de las obras en cuestión.
Menos mal que el espaldarazo de Fox opacó las versiones de que la ida de Ramírez Acuña, su colaborador fuerte y cercano, de embajador a España, y el retorno de Gustavo Madero al Senado, fueron para debilitar su campaña.
Y es que los movimientos de y en torno a Vázquez Mota son vistos con lupa, para magnificar los supuestos negativos. Por algo será. Lo que parece no ser percibido por sus colaboradores.





