Salvador Flores Llamas/ López Obrador y su gente creen que el 1 de julio llegará en segundo lugar en la intención del voto, pero dudan de su triunfo, por eso ya ensayan las protestas contra el fraude electoral y la imposición del priísta, para enviar al diablo, de nuevo, a las instituciones.
Lo indican las movilizaciones del domingo en el Zócalo y el lunes en la Plaza de las Tres Culturas, muy a su estilo, con los acarreados y sus grupos de siempre: los Panchos Villa, SME, macheteros de Atenco y demás.
Con el telón de fondo de las protestas de estudiantes de universidades privadas (Ibero, ITAM, Lassalle) del Poli y la UNAM ante Televisa, dijeron que en el Zócalo y Tlatelolco hubo parte de esos contingentes, a los que Andrés pretende enrolar en su aventura poselectoral.
Quizá si el PRI no hubiera enviado un grupo a apoderarse del salón de la Ibero en que iba a comparecer Peña, no se habrían encendido los ánimos en su contra, y después le echaron más gasolina a la hoguera declaraciones torpes de Pedro Joaquín y otras gentes de Enrique.
Al parecer, los estudiantes de institutos privados dejaron su indiferencia a la política y están dispuestos a votar conscientemente el 1 de julio, y López quiere ganárselos con marchas y mítines, promovidos bajo cuerda por sus operadores, en lo que son expertos.
Así ocurrió cuando era jefe del gobierno del DF y envió a Carlos Imaz, jefe el PRD-DF, Imanol Ordorika y Antonio Santos, líderes del CEU, a incitar a los campesinos de Atenco a no permitir les expropiaran sus tierras para construir allí el aeropuerto internacional, que hacía y sigue haciendo falta a la capital.
Los incitaron a enfrentarse al gobierno estatal y federal, que dobló las manos por órdenes de Santiago Creel, entonces secretario de Gobernación. Se salieron con la suya al responder con saña a la policía y fueron a dar a la cárcel con algunos garrotazos, que exageraron.
Así surgieron los macheteros de Atenco, que el Peje dejaba marchar por el DF en actitud provocativa y contra la ley, con sus machetes en alto, e incluso los mandó a otras ciudades del país.
Ahora resucitó a estos forajidos, que con otros grupos de agitadores se colaron a la manifestación estudiantil y engrosaron las suyas, en Tlatelolco y el Zócalo, donde se exhortó a los universitarios a seguir manifestándose públicamente cada semana.
Y ha logrado que surjan marchas en varias partes de la provincia.
El cree que con agitaciones ganará votos, pero las encuestas serias últimas desmienten que avance; pero seguirá con ellas para entrenar a sus huestes para las protestas que emprenderá al ser derrotada su república amorosa el 1 de julio.
Eso demuestra que su cambio es sólo para engañar a la gente y arrebatarle sus votos.
Entre tanto, Manuel Espino, ex jefe nacional del PAN, se adhirió a Peña con el engaño de que lo seguirán 900 mil y promoverá el voto panista y útil en favor del priísta, como –dijo- lo hizo en 2006 para Felipe Calderón.
Lo que es andar tras el hueso. Si fueran 900 mil los panistas que los siguen, Espino habría bombardeado al CEN del PAN con sus firmas para exigir lo aceptara de precandidato presidencial, como tanto lo buscó, a pesar de que ya había sido expulsado del partido.
En cuanto a que promovió votos útiles y priístas para Calderón, es tan falso como que saboteó su campaña, pese a ser el jerarca del PAN, lo abandonó, ya candidato triunfante, con el conflicto poselectoral del Peje, y se fue a peregrinar a Santiago de Compostela, España con sus colaboradores.
Tal es el alacrán que se echó al seno Peña, junto con Nahúm Acosta Lugo, su incondicional, exjefe de giras presidenciales, corrido de Los Pinos porque pasaba información de la agenda del presidente Fox a los narcos, y estuvo con él en el besamanos a Enrique.
Este está recogiendo desertores de otros partidos: como los ex perredistas hermanos Círigo, Nahúm (René Arce) y Víctor Hugo, Ruth Zavaleta; la ex jefa nacional del sol azteca, Rosario Robles, y Ramón Sosamontes, ambos dejaron su partido cuando iban a ser expulsados por estar inmiscuidos en el affaire de corrupción de Carlos Ahumada.
¿Sabrá Peña Nieto que antes de adherírsele, Espino quiso hacerlo con el Peje, quien lo rechazó después de sacarle secretos del PAN?
Nuevos adherentes, de derecha e izquierda, que en nada enaltecen a quien puntea en las preferencias electorales.
Posdata.- La cantaleta cotidiana del Peje contra la corrupción se topa de inmediato con René Bejarano, Dolores Padierna, Carlos Imaz, Gustavo Ponce y Leonel Godoy, para no hacer mucha memoria….Decentísimos perredistas.






Dicen que no hay mas ciego que el que ve lo que quiere ver.