miércoles 19 de junio de 2013 | 10:53:38

Moisés Sánchez Limón/ La batalla que viene… /Entresemana

Moisés Sánchez Limón

Moisés Sánchez Limón/ No es casual que se agilicen y ventilen públicamente los resultados de las pesquisas que en Estados Unidos prosperan en torno de los millonarios depósitos e inversiones que, mediante prestanombres, hizo Héctor Javier Villarreal Hernández, secretario Ejecutivo del Sistema de Administración Tributaria del estado de Coahuila, durante la gestión del profesor Humberto Moreira.
El escándalo se ha convertido en factor toral de una batalla más, severa y grave, que se aproxima en esta guerra de lodo enderezada por el Partido Acción Nacional en contra de Enrique Peña Nieto; aderezada y apoyada, por supuesto, por Andrés Manuel López Obrador.
Huelga recordar que en este espacio advertí en su momento del riesgo que entrañaba para la causa de Enrique Peña Nieto, que el profesor Humberto Moreira llegara a la dirigencia nacional del Partido Revolucionario Institucional, lo mismo por su poco ortodoxa forma de asumirse dirigente del tricolor que por la estela de sospechas que arrastraba, relativa a la forma en que se manejaron las finanzas en su administración.
Las faraónicas fiestas que ofrecía como anfitrión de la familia priista e invitados especiales, empresarios muchos de ellos, llamaron lo atención respecto de sus costos en una entidad que no puede preciarse de haber estado en Jauja durante su gobierno ni actualmente.
Vaya, mire usted, aunque se trata de un asunto de su vida privada, su boda fue un festejo que a más de un invitado dejó perplejo. ¿De dónde tanto dinero, profesor?
Y más allá de esa cuestionada fortuna, cuando llegó a la dirigencia nacional del PRI pasó por encima de los cuadros dirigentes y sometió al partido a los intereses del grupo que, junto con Miguel Ángel Osorio Chong, integró para aliarse con Nueva Alianza, es decir, repartir el poder con la maestra Elba Esther Gordillo Morales.
Por supuesto que esa democracia vertical molestó tanto a dirigentes estatales que una rebelión doméstica amenazó a la tersa unción de Enrique Peña Nieto.
Finalmente, encendidos los focos rojos, en fast track se determinó que el profesor Moreira debía dejar la presidencia nacional del Revolucionario Institucional, pero el daño ya estaba hecho porque el escándalo de la desorbitada e impagable deuda contraída por su gobierno en Coahuila, tocó la línea de flotación del PRI.
Hoy todo el mundo se pregunta dónde anda el profesor Moreira. Pero eso es lo de menos. Que se sepa, aún no se libra orden de aprehensión en su contra. Y aunque así fuera, el punto toral se llama Héctor Javier Villarreal Hernández, a quien se identifica simple y llanamente como el ex tesorero del gobierno de don Humberto, y es perseguido e investigado en Estados Unidos. Y no será nada difícil que sea detenido, porque enfrenta cargos de lavado de dinero, por ejemplo. ¿Qué dirá el ex funcionario del gobierno de Moreira en descargo?
Sin duda ese es el factor que el Partido Acción Nacional y los asesores de Josefina Vázquez Mota tienen como carta fuerte para enderezar una batalla más, ésta con el argumento de la corrupción que identifica al PRI, pero especialmente a Peña Nieto quien incluso llegó a defender a Moreira.
Primero el tema de las mentiras, ahora se avecina el de la corrupción. Dos, van dos, y el IFE hace mutis y el consejero presidente Leonardo Valdés Zurita se envuelve en la bandera del árbitro de la contienda para llamar anti demócrata a Ricardo Salinas Pliego por negarse a que en TV Azteca (Canal 13) se transmita el próximo domingo, el debate entre los aspirantes a la Presidencia de la República, en horario triple A. Conste.
sanchezlimon@gmail.com

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