martes 21 de mayo de 2013 | 07:40:29

Moisés Sánchez Limón/ Hablando de mujeres… / Entresemana

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Moisés Sánchez Limón/ El tema de la cuota de género en las candidaturas a cargos de elección popular sorprendió con los dedos entre la puerta a los principales partidos políticos, es decir, en el incumplimiento legal del porcentaje correspondiente para las mujeres.
El tema es importante como destacada es la participación, cada día más importante, de mujeres en la actividad política y administrativa, pese a las prácticas misóginas de cuadros añejos en los institutos políticos. Los conflictos habidos en el PRD y en el PRI, por ese incumplimiento legal de otorgar 40 por ciento de candidaturas al sector femenino es muestra de una especie de olvido voluntario para ver si pasaba la aduana del IFE la lista en la que las fórmulas encabezadas por hombres era mayoría.
¿Por qué regatear las candidaturas? ¿Por qué insistir en prohijar al modelo de las juanitas? Acaso simple y llanamente porque en los partidos políticos –dirigidos mayoritariamente por varones–prevalece la idea, falsa amén de ofensiva y misógina, de creer que las mujeres aún no están preparadas para hacer encabezar gobiernos.
Y lo peor es la campaña de desprestigio, de calumnias y difamación que, bajo cuerda, se emprende contra las mujeres que logran una nominación y se lanzan a pie tierra a hacer campaña por esos caminos de Dios.
Hay que verlas en campaña, hay que escucharlas. Claudia Ruiz Massieu Salinas, es un ejemplo de la mujer que lleva buen rato –hizo precampaña—en pos del voto para llegar al Senado de la República por el estado de Guerrero.
Y, para el efecto, recorre el estado y, lo mismo en la zona de La Montaña baja que en Tierra Caliente, en Costa Chica y en el norte del estado, por Iguala, Taxco, Ixcateopan, o en Acapulco, visitando zonas marginadas, pobres unas y rurales otras del Acapulco que no aparece en las postales, se reúne con ciudadanos para compartirles sus ideales, comprometerse para acarrear recursos en beneficio de estos guerrerenses que, sin duda, están hartos de la demagogia ancestral.
¡Ah!, pero por ahí aparecen esos críticos a sueldo, esos que forman parte de las camadas de misóginos o empleados de conciencias que, sin recato, evidencian urgencias económicas de a cuánto la nota, bajo la advertencia de ocupar un espacio en la cacle que busca descarrilar la campaña de Claudia Ruiz Massieu, porque es mujer y no les cuadra.
Y en la ciudad de México hace lo propio, en pos del escaño en la Cámara alta, Araceli García Rico, que lo mismo se reúne con líderes sociales, presidentes de comités vecinales y vecinas de la Delegación Álvaro Obregón, para presentar su propuesta una “Cruzada por la regularización de los predios en el Distrito Federal”, que igual va a Milpa Alta a encontrarse y dialogar con ciudadanos de aquella demarcación rural de la capital del país.
En Guerrero, Claudia Ruiz Massieu ofrece solucionar problemas que se han hecho viejos y lo mismo aboga para llevar agua que incentivar empresas familiares encabezadas por mujeres.
Y Araceli García Rico plantea regularizar los predios en la capital del país porque, tener una certeza sobre la tenencia, es una de las mayores solicitudes que le han planteado en sus recorridos por la Ciudad de México.
Pero, mire usted, a ambas les hacen el vacío en la mayoría de los medios de comunicación considerados “importantes”. ¿Será que esa es una praxis mediática misógina? No lo creo. Sería grave que sólo haya espacio para sedicentes articulistas que descalifican, calumnian y discriminan a las mujeres en campaña, y se deje de lado a la opinión sin colores y siglas porque ésta es favorable para la causa de las candidatas. Digo.
sanchezlimon@gmail.com

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