lunes 20 de mayo de 2013 | 09:03:43

Moisés Sánchez Limón/ ¿Usted le cree a los candidatos?.. Yo tampoco/ Entresemana

Moisés Sánchez Limón

Moisés Sánchez Limón/ Tapizado el país de propaganda de todos colores y siglas con ofertas, como en botica con productos milagro, los candidatos a cargos de elección popular llegan a los extremos de creer que los ciudadanos somos menores de edad y faltan al respeto a nuestro más elemental sentido común.
Los operadores, coordinadores y asesores de campaña se han devanado el seso en busca de las mejores frases encaramadas en el discurso de la oferta, la promesa y el compromiso, pero sin mayor profundidad y salpicado de lugares comunes, amén de que la inmensa mayoría son asuntos reciclados y, otros, programas en operación en diferentes áreas como la educación, el combate a la pobreza, atención a la salud de las mujeres, el apoyo a las madres solteras y hasta la salvación de los pecadores, es decir, de aquellos que engañaron a la población pero hoy andan en situación de redimidos y en busca del perdón ciudadano.
Por esos caminos del interior del país, en los barrios y colonias de las principales ciudades de la república y zonas miserables, han ido los candidatos, unos desde hace más de dos meses, otros en fechas más recientes con tiempos recortados por la legislación electoral dizque en busca de abaratar la de suyo carísima democracia que se mide en miles de millones de pesos, de los cuales unas tajadas hacen nuevos ricachones o engordan las cuentas de coordinadores y asesores y toda esa fauna que ronda a los aspirantes a cargos de elección popular.
Por ahí los candidatos a la Presidencia de la República en escenarios ad hoc y otros no tantos, pero que al final de cuentas son preparados como cueva del lobo para tender la celada al que va en la delantera del top ten de los presidenciables. Y justo es en ese botón de muestra de las medias verdades y las grandes mentiras de campaña, donde se asienta el discurso de propaganda, el de la propuesta y la ofensa, la diatriba y la descalificación, el desmarque con su grosera puerilidad al sentido común de los ciudadanos.
¿Usted cree que Enrique Peña Nieto no hizo acuerdos con la poderosa Televisa? Es de elemental prospectiva de propaganda de campaña concretar acuerdos, convenios disfrazados si usted quiere, pero al final acuerdos para impulsar una figura política, en este caso la del entonces gobernador del Estado de México para prepararle el terreno rumbo a la Presidencia de la República.
Y no es pecado tener esos acuerdos. Más que pecado es un delito electoral rebasar topes de campaña en convenios con Televisa o con la televisora más modesta en el país. ¿Es delito contratar pautas en la televisión para promover programas de gobierno? Delito es el gasto excesivo, el que rebasa con mucho al presupuestalmente aprobado en los presupuestos de egresos de la Federación y de las entidades. ¿Alguien le hizo caso a la Auditoría Superior de la Federación cuando tocó el tema del sobreejercicio en el gasto en publicidad y difusión del gobierno federal? Que se sepa no ha habido siquiera un extrañamiento.
¿Usted cree que Andrés Manuel López Obrador y su equipo oficial y oficioso nada sabía del movimiento (#Yo soy 132) que se gestó en la capital del estado de Puebla para descalificar por todos lados, como teatro ambulante, a Enrique Peña Nieto?
¿Usted le cree a Andrés Manuel que no sabía de las andanzas, tranzas y pase de charola de René Bejarano en su momento y más reciente el de los seis millones de dólares del asesor uruguayo Luis Costa Bonino?
¿Alguien puede andar en campaña seis años, como López Obrador, con un dizque salario de cincuenta mil pesos mensuales que le dan, incluso, para casa y sustento y vestir esos trajes hechos a la medida? ¡Patrañas!
¿Usted la cree a Josefina Vázquez Mota que le falten recursos para concluir la campaña y que nadie desde el gobierno federal y menos el presidente Calderón le han ayudado? ¡Pobre candidata! ¿Usted la ha visto en algún autobús público trasladándose en su periplo de campaña?
Margarita Zavala Gómez del Campo es la esposa de Felipe Calderón Hinojosa, presidente de México, e Ignacio Zavala Gómez del Campo, es el cuñado del mandatario. ¿No representan al Presidente en el equipo de campaña de Pina? ¿Usted cree que pagan sus viajes con recursos propios?
Y Quadri. ¡Ay!, el candidato del Partido Nueva Alianza, que niega lo elemental. Más allá de si se descuartizan, ofenden, descalifican y ofrecen el circo de cuatro pistas para demostrar que cada cual es el mejor candidato, ¿usted les cree?.. Yo tampoco. ¿De aquí al 27 de este mes nos ofrecerán algo más que espejismos, cuasi espejitos? Digo.
sanchezlimon@gmail.com

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