domingo 28 de mayo de 2017 | 08:32:20

Leopoldo Mendívil/Perelló, o el final de lo que nunca fue/Confidencial

polo

¡Todos contra la corrupción y la impunidad!

 

 

ENRIQUE GRAUE WIECHERS,

RECTOR DE LA UNAM:

+No sé lo que me decepciona más,

si la bajeza de sus convicciones o

la ingenuidad con que las confiesa

Klauss Mann

Leopoldo Mendívil.- Hace dos semanas que Marcelino Perelló Valls fue expulsado de la Universidad Nacional Autónoma de México y hasta hoy puedo malhilar mis sensaciones y mis percepciones  sobre este personaje, lo que pudo haber sido para su Universidad que es también la de usted pero igual la de todos los mexicanos que no fuimos sus alumnos.

De verdad, rector Graue, siento haber perdido, con esa expulsión, mucho de lo que sentí cuando, reportero de El Heraldo de México encargado de la información de la UNAM, me dio por no perder una sola de las asambleas estudiantiles en las que con seguridad participaría aquel muchacho larguirucho, desgarbado, descoordinado para caminar por un problema que sufría en ambos pies y en muchas ocasiones le obligaba a usar una silla de ruedas, pero que cuando se discutía alguno de los puntos que integraron el pliego petitorio de los estudiantes y muchos maestros que disguste o no a muchos todavía, cambiaron el camino de México y abrieron la esperanza de un país mejor; cjando aquellas discusiones se volvían un embrolllo, Marcelino Perelló sllicitaba la palabra, subía al estrado, tomaba el micrófono y en dos, ni siquiera tres patadas desenredaba la madeja y reconducía las inqjuietudes de la muchachada.

Ya usted debió andar en aquellos encuentros y quizá le sucedió lo mismo que a mí, usted estudiante universitario 10 años menor que yo, si es que en aquellos días días extraordinarios ya conocía a Perelló. Y no fui el único reportero de asuntos uiniversitarios que sentía necesidad de escuchar ese pensamiento tan, pero tan superior al término medio; tal vez, seguramente  elaborado por un cerebro superdotado que a los muchos mayores nos abría la esperanza de otros amaneceres para nuestra gente.

La noche del 18 de septiembre de 1968, Marcelino se encontraba en algún lugar de la Ciudad Universitaria cuando  unos 10 mil soldados la invadieron literal e ilegalmente e iniciaron la persecución más burda y vergonzosa que México ha cometido copn su juventud.., pero Marcelino Perelló fue, paradógicamente, de los muy pocos que lograron escapar gracias a que su novia de aquellos tiempos, Rosa Luz Alegría, empujó la silla de ruedas  y debió llevarlo hasta un escondite adecuado para permanecer mientras su familia realizaba gestiones en altas esferas para sacarlo del país…

Lustros, varios, estuvo fuera de México y luego volvió y la UNAM de su adolescencia de parte de su juventud volvió a acogerlo, pero los cambios generados en su mentalidad quedaron a conocimiento de muy pocos durante todo este tiempo. Cambios que la gram mahyorìa de este paìs, los que nos ingteresamos en asuntos de diversa índole, conocimos hasta el día en que, conduciendo el programa radiofónico que le había en comendado la Universidad que usted conduce dijo lo que ya se sabe…

Ejerzo cotidianamente la libertad de expresión en éste y otros espacios y sohy un convencido de su necesidad, su utilidad y su trascendencia; por eso la cuido lo más posible. Marcelino Perelló  tiene el derecho a pensar y actuar como màs le guste y mejor le convenga; a lo que ningún derecho tendrá jamás es a ofender la dignidad de ningún ser humano y aunque él dijo que no lo hizo y que no fue su intención, golpeó a mui cho màs de un ser humano; hirió a muchos, mujeres y hombres, lastimó a la sociedad mexicana y ofendió dramáticamente a la institución por la que realizó los mejores esfuerzos de los escasos años de edad que entonces tenía…

… Y reveló la transformación que sufrió –ni siquiera cabe decir que experimentó- durante los lustros de su desaparición.

Y eso me dolió mucho, rector. No por él como persona única que sufrió esa lamentable mutación, sino por lo que él significó en aquellos días funestos y brillantes de 1968, si hubiese tomado otro rumbo.

Y más me duele que esa transformación haya sido inducida por un gobierno de mi país, de Marcelino y de usted…

O sea, rector, que me duele México a través de uno de sus ciudadanos que pudo ser una de sus luminarias.

Y fue otro de sus desperdicios…

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Facebook: Leopoldo Mendívil

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Blog: @leopoldomendivil.com

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