viernes 24 de mayo de 2013 | 12:57:18

Leopoldo Mendívil/El escaño de Camacho/Confidencial

polo

LIC. PORFIRIO MUÑOZ LEDO,

OBRADORISTA EN DESGRACIA:

+Evite a los perdedores

y los desdichados

Robert Greene

Leopoldo Mendívil.- Poco después de la mitad de mayo, Manuel Camacho Solís se reunió con un pequeño grupo de personajes ante quienes espetó, claramente enfurecido, palabras muy parecidas a las siguientes:

“Andrés Manuel me llamó, que quería platicar conmigo. Fui y me dijo, en tono de sorna: ‘Ya te quitaron la candidatura (a senador). ¡Qué cabrones!, ¿verdad?’.”

Pero Camacho no dijo que Andrés Manuel le hubiera ofrecido dar la pelea para que los “cabrones” le devolvieran la candidatura.

Sin embargo, en los tres primeros días de junio la situación cambió y en un movimiento inusitado y sorprendente, dada la preponderancia que hace justo un mes adquirió la juventud mexicana en la política, el PRD rompió su cuota de jóvenes para sustituir a Juan Carlos Cortés Córdoba en la posición quinta de la lista nacional del Senado y colocar ahí a Camacho, asegurándole el futuro por otros seis años.

¿Fue esa sustitución una pifia perredista, una traición al movimiento juvenil que emergió la tarde del 11 de mayo en la Universidad Iberoamericana? Todo indica que, por el contrario, fue una acción necesaria para restablecer el equilibrio en las fuerzas partidistas y hacer justicia a quien fue el gran mecenas político de López Obrador y habría recibido en pago, casi dos décadas después, el retiro de su apoyo para llegar al Senado de la República.

Efectivamente, sin la mano tendida del entonces jefe del Departamento del Distrito Federal en los tiempos de los éxodos por la democracia, López Obrador jamás se hubiera posesionado del Zócalo capitalino para convertirlo en el principal cuadrilátero de ascenso político. La mano del entonces regente Camacho Solís fue un virtual cuerno de la abundancia para que el tabasqueño iniciara la construcción de su imagen nacional y luego internacional. Esa mano vertió en los bolsillos del ya entonces conocido como el Mahatma del sureste, fondos extraídos del DDF; y cuando no se pudo conseguir más de ellos en Petróleos Mexicanos, los sacó de la caja de ahorros de la Policía Auxiliar capitalina y un año después, quizá, del Nacional Monte de Piedad…

Esa mano facilitó también la descarga, en una esquina del Zócalo, de aquellas famosas cajas con copias de documentos que presuntamente comprobaron un gran derroche en la campaña de Roberto Madrazo para cometer el segundo fraude que despojaría a López de la gubernatura tabasqueña…

Y los tiempos transcurrieron, y a pesar de los infortunios que comenzaron con la pérdida de la candidatura presidencial, Andrés Manuel permaneció más o menos constante en los avatares políticos de Camacho Solís hasta los últimos años, primeros de la década actual, con la creación del DIA -Diálogo para la Reconstrucción de México-.

Ciertamente Camacho debió afilar su talento para repartir sus lealtades entre el tabasqueño que ayudó a crecer en la política del país, y el joven capitalino -Marcelo Ebrard- que fue el más brillante de su equipo y en buena medida su hechura personal. El tiempo dirá si no fue un error haber logrado que Ebrard cediera -porque en gran medida así fue- la candidatura presidencial para que López jugara su segunda y tal vez última  oportunidad.

Pero dejarle fuera de las candidaturas plurinominales al Senado de la República no habría sido, definitivamente, lo que Camacho pudo esperar de López, como el primero entendió el comentario con que inició esta entrega y es evidente que así lo siguió creyendo; no sólo él, también los principales opositores de AMLO, Bejarano, Padierna y sus demás seguidores dentro del PRD, de manera que el ex amigo de Carlos Salinas de Gortari debió ponerse a picar piedra tan pronto como salió del despacho del hombre de la república amorosa a realizar control de daños -oootra de sus especialidades-.

El resultado fue que hace una semana ya las cosas habían dado vuelta y el IFE recibió y avaló el miércoles la solicitud de la dirigencia del sol negro para que Camacho Solís, María del Rosario Piedra Ibarra y Hortensia Aragón Castillo sustituyeran a Juan Carlos Cortés Córdoba, Rosana Cantú Somohano y Penélope Campos González, respectivamente, en su lista de candidatos plurinominales al Senado de la República.

Lo más interesante, lo realmente sobresaliente en el caso del ex subsecretario de Programación y Presupuesto,  ex secretario de Energía e Industria Paraestatal, ex jefe del Departamento del Distrito Federal, secretario de Relaciones Exteriores y coordinador del diálogo en Chiapas siendo militante priista es que fueron la Nueva Izquierda, que abandera a los chuchos desde la mismísima dirigencia nacional, y Vanguardia Progresista, que impulsó la candidatura presidencial de Ebrard, las agrupaciones perredistas que corrigieron el entuerto y le aseguraron el escaño.

Conflicto perredista de muy altos vuelos a la vera de la inminente  elección presidencial…

lmendivil@delfos.com.mx, m760531@hotmail.com

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