>>En campaña el virtual triunfador no hizo alusión a maltrato de migrantes
Luis Rodríguez/Ciudad de México/Éxodo/La herencia que dejará Felipe Calderón al virtual triunfador de los comicios presidenciales en México con respecto a Centroamérica, es a todas luces negativa: matanzas de migrantes en nuestro país, 20 mil secuestros de centroamericanos al año, criminalización de la migración a raíz de la Iniciativa Mérida, desinterés y exportación de la violencia hacia Mesoamérica.
San Fernando y sus fosas con 72 centroamericanos quedará marcada en el sexenio de Calderón como una de las mayores afrentas a los países centroamericanos y una vergüenza internacional, no sólo por la impunidad con la que operan los grupos de secuestradores y sicarios, sino por la corrupción de autoridades del Instituto Nacional de Migración (INM) que quedaron sin castigo a pesar de las evidencias de colusión con esos grupos delincuenciales.
La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) denunció prácticamente durante todo el sexenio que concluye el aumento de secuestros, muertes, violaciones, extorsiones en contra de los centroamericanos que intentan llegar a la frontera con Estados Unidos.
Tan solo en un semestre del 2010 el presidente de la CNDH, Raúl Plascencia Villanueva, detalló que se denunciaron 10 mil plagios de migrantes de abril a septiembre de ese año y que anualmente se registran 20 mil secuestros al año, casi todos en plagios masivos de 50 o más centroamericanos.
“Son cifras conservadoras. Hay miles más desaparecidos y no pasa nada. Nadie es responsable a pesar de la evidente complicidad de autoridades de todos los niveles”, señaló a Éxodo Martha Sánchez Soler, integrante del Movimiento Migrante Mesoamericano.
Lamentó que este problema de violencia y hostigamiento en México en contra de los migrantes no fue abordado con profundidad por los candidatos presidenciales, por lo que el nuevo Presidente de México debe afrontar este problema de manera frontal y terminar con este “infierno” en que se ha convertido nuestro país para los centroamericanos que buscan llegar a Estados Unidos.
Sánchez Soler indicó que es los últimos años México se convirtió en “cementerio de migrantes, porque los estamos asesinado en su ruta hacia Estados Unidos”, ya que desde que inició la llamada guerra contra el narcotráfico, el secuestro de migrantes se convirtió en parte del botín de guerra y se calcula que en el sexenio que concluye han muerto alrededor de 80 mil migrantes.
“Estamos preocupados porque en la agenda política ninguno de los candidatos a la Presidencia de la República tuvieron alguna alusión o interés por el tema migrante. Sobre todo por la herencia negativa que dejará el actual presidente a su sucesor”, indicó el sacerdote integrante de la Pastoral de la Movilidad Humana, Heyman Vázquez Medina.
Con ello los resultados de la reciente elección presidencial y el virtual triunfo de Enrique Peña Nieto, ponen al nuevo gobierno en la encrucijada de dar un golpe de timón y erradicar la corrupción en instancias como el Instituto Nacional de Migración (INM) en donde existen denuncias de migrantes que sus agentes venden a la delincuencia en 100 dólares a cada centroamericano.
En su campaña presidencial, Enrique Peña Nieto, no hizo alusión al tema de la violencia contra migrantes centroamericanos, es más ni siquiera sobre sus planes con esa región hermana, lo cual preocupa a defensores de derechos humanos, sobre su desinterés o desconocimiento sobre esta grave problema que afecta a miles de migrantes.
La herencia de 20 mil secuestros, de miles de muertos y desaparecidos, la exportación de cárteles mexicanos a Centroamérica, la pasividad para identificar los cuerpos de las víctimas, la corrupción a todos niveles, son temas que el virtual triunfador, Enrique Peña Nieto, no podrá soslayar, ni voltear para otro lado, para el norte, como lo hizo Felipe Calderón.





