domingo 23 de noviembre de 2014 | 03:22:43

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Acosta Chaparro, negociador de Calderón con el narco

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Ciudad de México.- El general  Mario Arturo Acosta Chaparro, muerto la tarde de este viernes en la Ciudad de México a mano de dos sicarios que se trasladaban en una motocicleta, había sido señalado como emisario del gobierno de Felipe Calderón con diferentes líderes de los cárteles de narcotráfico en México, así como de diversos delitos de lesa humanidad cometidos en la década de los 60 y 70´s.

Ex director de Seguridad Pública en el estado de Veracruz y Guerrero, Acosta Chaparro había sido señalado por la revista Proceso como el  general que por instrucciones  de Juan Camilo Mouriño se reunió, líderes de la Familia Michoacana y luego de este  fueron entregados a la PGR tres presuntos responsables del granadazo en Morelia la noche del Grito de Independencia.

Otra de las reuniones con jefes del narco se dio en octubre de 2008, en esa ocasión su tarea consistía en contactar a Los Zetas y pedirles que bajaran la violencia, pararan las decapitaciones y dejaran de exhibir los cuerpos mutilados. El general se entrevistó en Matamoros con El Lazca, y con Miguel Ángel Treviño El Z 40, quienes le pidieron a cambio que el Gobierno Federal no actuara contra familiares de los miembros de esta organización.

En un segundo encuentro con El Lazca, a principios de 2009, Acosta Chaparro, según el semanario político conseguiría que éste lo contactara con Arturo Beltrán Leyva “Ell Barbas”, cita que se cumplió meses después en Cuernavaca y a la que acudieron también Edgar Valdez Villareal, “La Barbie”, y Jesús Nava Romero “El Rojo”. La petición fue la misma:  bajarle a la violencia.

El último trabajo que Acosta Chaparro realizó para el Gobierno Federal fue entrevistarse con “El Chapo” Guzmán, líder de cártel de Sinaloa. El titular de la Sedena intentó ponerle un GPS para dar con la ubicación del narcotraficante, pero el general se negó asegurando “yo soy negociador, no traidor”. En esta reunión Guzmán Loera aseguró al General que Juan Camilo Mouriño y Ulises Ramírez Núñez les habían vendido la plaza del Estado de México a los Beltrán Leyva  en 10 millones de dólares, a pesar de que la entidad ya había sido prometida a El Chapo.

Acosta Chaparro inició operaciones como asesor del  luego de  exonerado de los cargos narcotráfico y crímenes de lesa humanidad, proceso por el cual estuvo encarcelado durante siete años, de 2000 a 2007.

En abril de 2008, luego de su exoneración y liberación, recibió la condecoración de general en retiro e inició un proceso contra la Sedena y el Ejército por los años que permaneció privado de su libertad.

Acosta Chaparro, considerado hombre  clave de los gobiernos priistas para aplastar las insurrecciones armadas en los sesenta y los setenta, se hizo de un lugar en el gobierno de Felipe Calderón gracias al secretario de la  , Guillermo Galván.

Información entregada a Proceso permite identificar al “General X”, al que se refiere Anabel Hernández en su  “Los señores del narco”, como el emisario federal para negociar con los líderes de las mayores organizaciones del narcotráfico en el país, incluido el Chapo Guzmán.

Rebasada las disputas entre los cárteles del narcotráfico, el gobierno de Felipe Calderón los buscó para pedirles que disminuyeran la violencia.  Mario Arturo Acosta Chaparro, experto en operaciones encubiertas se reunió con los jefes de La Familia Michoacana, Los Zetas, la organización de los Beltrán Leyva, el cártel de Juárez y el cártel de Sinaloa.  Estos movimientos fueron detectados por los servicios de inteligencia de Estados Unidos en México, incluso, se asegura que las autoridades de ese país tienen un video de la reunión del emisario del gobierno de Calderón en Matamoros, Tamaulipas, con el jefe de Los Zetas, Heriberto Lazcano “El Lazca”.

Acosta Chaparro, de 69 años, sufrió  una agresión armada cuando comenzaba a investigar el secuestro del panista Diego Fernández de Cevallos. De sus misiones para con el narco tuvo conocimiento el secretario de la Defensa Nacional, el general Guillermo Galván, su compañero de generación en el Colegio Militar.

El retorno de Acosta Chaparro en el sexenio de Calderón ocurrió luego de que fuera exonerado de los cargos de narcotráfico y crímenes de lesa humanidad, que según las acusaciones cometió durante la llamada guerra sucia.

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